La vida tiene una forma muy curiosa, casi poética, de cerrar círculos. A veces, te enfrenta a tu pasado para demostrarte todo lo que has crecido. Para nosotros en Green Glass, esa prueba llegó en la forma de un correo electrónico que lo cambió todo. Era de Google.
El Gigante Llama a la Puerta: Cuando tu Pasado se Convierte en tu Cliente
Un día, entre el sonido del vidrio siendo cortado y el aroma del pulido en el taller, llegó el contacto. Era una de las empresas más grandes del mundo, la misma a la que yo, Lanchi, le había dedicado gran parte de mi vida profesional anterior. Durante más de 13 años, mi mundo había girado en torno a entender sus algoritmos, a descifrar sus secretos desde el otro lado de la pantalla como SEO Webmaster. Había vivido y respirado Google. Y ahora, en un giro del destino que solo la vida puede escribir, ellos no querían mi conocimiento en posicionamiento web. Querían nuestros vasos.
Cuando recibí el contacto, me emocioné profundamente, una vez más, como tantas otras veces en este increíble viaje que es Green Glass. La vida, en su infinita sabiduría, me estaba mostrando que el camino que había elegido, el del arte, el de la creación con mis propias manos, era el correcto.
Nos pidieron que desarrolláramos un modelo de vaso exclusivo. El diseño era hermoso. De un lado, el logo de Google, acompañado de palabras clave que definen nuestra esencia: “recycled”, “sustainability”… Del otro, el icónico robotito de Android, pero con un detalle que nos llenó de orgullo: el símbolo del reciclaje en su panza.

El Dilema del Artista: Una Decisión Demente
Hicimos un trabajo increíble. Transformamos botellas de vino premium en 150 piezas de arte. Trabajamos día y noche para llegar al objetivo, grabando en el vidrio, con una precisión artesanal, el diseño que nos habían encargado. Los vasos eran un reflejo de nuestra pasión.
Pero aquí es donde la historia da otro giro. Por políticas de confidencialidad, no nos permitieron mostrar el diseño como parte de nuestro porfolio. Y para un artista, su porfolio lo es todo. Es su carta de presentación, la prueba tangible de su trabajo, el alma de su marca.
Nos enfrentamos a una decisión difícil. Podríamos haber mantenido a Google en nuestra lista de clientes, un logo que para cualquier empresa sería una medalla de oro. Pero nuestros valores, los que nos llevaron a empezar este proyecto en un hostel, pasan por otro lado.
Así que tomé una decisión que, para muchos, podría parecer una locura: decidí dar de baja a Google de nuestra página de clientes.
Porque Green Glass no se trata de los logos que acumulamos, sino de la autenticidad y la historia que hay detrás de cada pieza que creamos. Y si no podíamos mostrar esa historia, sentía que estábamos traicionando nuestra propia esencia.
Igualmente, estaremos eternamente agradecidos a Google Argentina por haber confiado en nuestro arte y por habernos dado una de las experiencias más inolvidables de nuestras vidas.
El Verdadero Premio: Tocar el Cielo con las Manos
Más allá de la venta, mi objetivo personal era otro. Era llevar esos vasos personalmente a sus oficinas en Puerto Madero. Quería conocer por dentro esa empresa a la que, durante tantos años, le dediqué mi tiempo desde el asiento de una computadora. Era mi premio personal, el cierre de un círculo.
Cuando íbamos en el auto a entregar los vasos, estaba súper nervioso y ansioso. No veía el momento de llegar. Estacionamos en Puerto Madero y sentí que entraba en otra dimensión. Cuando finalmente llegamos a las oficinas y se abrieron las puertas, ¡bumm! Se me voló la cabeza. Era como un nene llegando a Disney World por primera vez.
Nos recibieron increíblemente bien y nos invitaron a conocer las instalaciones. Para mí, un ex SEO Webmaster, un artesano que había empezado en la calle, estar allí, recorriendo los pasillos de Google, era tocar el cielo con las manos. Pero esta vez, no lo había logrado con algoritmos ni con código, sino con el arte, el reciclaje y el trabajo de mis propias manos.
Aquí compartimos las imágenes de ese momento, al que damos las gracias eternas por haberlo vivido.
Esta experiencia nos reafirmó en nuestro camino. Nos demostró que, al final del día, los valores, la pasión y la autenticidad son los activos más importantes de cualquier proyecto. Es la filosofía que aplicamos en cada vaso reciclado y en cada regalo personalizado que sale de nuestro taller.
Todo es posible si nos lo proponemos…
Lanchi y Eli ❤️

